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A continuación, Si padeces de falta de yodo elabora tu menú: Los habitantes de este país se alimentan con productos ricos en yodo: pescado y algas marinas. Algas (si te atreves) y marisco (si puedes). Es difícil preparar recetas con algas (por la importancia del factor cultural), pero no resulta tan complicado comer más pescado del que habitualmente se consume. Pero ¡atención!: pescado de mar, que es el que tiene yodo, y, si el bolsillo lo permite, marisco. Una bomba: la tortilla de espinacas. Respecto a otros alimentos, puede encontrarse en los huevos y en algunas verduras (dependiendo de la riqueza del suelo donde se cultiven), como espinacas y berros. Y también en los lácteos. El salero, siempre a mano. Para asegurar un aporte adecuado de yodo debe usarse sal yodada. Muchas personas compran sal marina pensando que es la mejor, pero deben leer con cuidado la composición para saber si está o no yodada. Los tratamientos de purificación de la sal hacen que el yodo se pierda. Si se trata de sal marina yodada, no hay nada que objetar. ¿Y qué pasa con los suplementos? En el caso de tomar aportes suplementarios de yodo, nunca hay que hacerlo sin control médico. ¿Y si me excedo? Ingerir demasiado yodo no suele implicar riesgo para la salud (el organismo permite que entre a la glándula tiroides sólo el necesario y elimina el resto por la orina). Pero si este mecanismo autorregulador no funciona bien y se parte de un estado carencial, un exceso importante puede causar hipo e hipertiroidismo. Aun así, la peligrosidad del exceso de yodo es, según la OMS, despreciable al lado de las (ventajas. Las cantidades . dañinas son de mil a diez mil veces superiores a las precisas para que el tiroides funcione bien. Estas cifras tan altas no se alcanzan por la dieta, incluso usando sal yodada (la cantidad de yodo es de millonésimas de gramos) y suplementos, sino por el uso de ciertos medicamentos (algunos para el corazón) y desinfectantes con yodo. Normalmente, cuando se inicia una campaña contra la carencia de yodo, se alerta a los médicos ante una posible aparición de casos de hipertiroidismo, debido a un proceso autoinmune preexistente, pera que no se manifestaba porque la carencia de yodo impedía la producción excesiva de hormonas tiroideas. Lo mismo ocurre con los nodulos tiroideos, cuyo origen es la carencia previa de yodo. Una vez regulado el hipertiroidismo mediante tratamiento, el problema desaparece.
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