La hipertensión es una enfermedad muy prevalente en los países occidentales y un importante factor de riesgo para los ataques cardiacos y cerebrales. Si estás entre el 20 por ciento de la población que padece este trastorno, presta atención y sabrás qué cinco características no pueden faltarle a tu dieta. Elegir los alimentos adecuados puede hacer innecesarios los fármacos. Descubre las sales especiales
Lo sentimos si te atrae el sabor salado, pero si eres hipertenso deberás prescindir de la sal. Todos los alimentos contienen algo de sal, pero la persona hipertensa tiene que evitar los muy salados como enlatados, embutidos, salazones o mariscos. Por supuesto, tampoco se debe añadir sal a la comida, sobre todo en los casos de hipertensiones importantes. No creas que te será difícil prescindir de la sal. Las personas que se acostumbran a una dieta baja en sal acaban por encontrar la comida con un aporte normal de sodio excesivamente salada. Pero si tras un periodo de adaptación te sigue pareciendo triste la comida sin sal, puedes comprar una especial para hiperten-sos, compuesta por cloruro potásico, que no influye en la tensión arterial. Aunque no están bien definidos los mecanismos por los que la restricción de sal reduce la presión arterial, lo cierto es que si se disminuye la sal, la presión baja. La reducción modesta del consumo de sal en la dieta consigue bajar la presión arterial en hipertensos (el efecto es mayor conforme aumenta la restricción). También se eleva la eficacia a medida que lo hace el nivel inicial de presión arterial y la edad.
Apuntate al platano y a los zumos
Este mineral ayuda al organismo a expulsar sodio y agua y también colabora a que las paredes arteriales se mantengan con un grosor normal y más flexibles. A menos que se tenga una insuficiencia renal, es conveniente tomar cierta cantidad de potasio. Un plátano o un zumo de naranja al día pueden contribuir a aportar el potasio necesario. También son aconsejables los zumos de manzana y uva. Tal vez no tenga bastante con estos alimentos y necesites suplementos, pero antes es mejor que consultes al médico. Seguro que te apetece un zumo de naranja por la mañana.
Lo que no debes hacer: Fumar: Aconsejamos a todas las personas con hipertensión que dejen de fumar, porque el tabaquismo es un factor de riesgo de los más importantes, y, si va unido a otros, no se suma, sino que se multiplica la posibilidad dé padecer un infarto. Si eres fumador y no tienes la suficiente fuerza de voluntad para dejar este hábito, puedes recurrir a métodos que te ayuden como la acupuntura o los parches de nicotina.
Lo que sí debes hacer: Ejercicio: Abandona la vida sedentaria y muévete. Es fundamental para ti, sobre todo si, además de hipertensión, tienes sobrepeso. Tu médico te aconsejará qué actividad es la que más te conviene, según tu edad y forma física.
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