Estos son una serie de consejos a tener en cuenta para intentar adelgazar.
Al condimentar, se debe reducir la sal en lo posible y aprender a utilizar las especias. La pimienta, las finas hierbas, el estragón y una larga lista son amigas de toda cocina que se precie y, si se eligen bien, el sabor de los alimentos salen ganando. En cuanto al aceite, todos son calóricos por igual.
No te saltes ninguna comida y empieza con un desayuno consistente y completo, lo que no quiere decir opulento. Si te lanzas a la calle con un café a modo de único alimento, devorarás en cantidad las siguientes comidas hasta terminar en un festín al final del día.
Picar entre horas es un gran error, pero sí conviene hacer varias comidas al día: desayuno, pequeño tentempié, comida, merienda y cena ligera. Lo que si puedes hacer es echar mano de las infusiones en esos momentos de ataque de hambre. Eso sí, sin azúcar y, si quieres, acompañados de leche descremada.
Si se toman a menudo, son preferibles las tisanas como manzanilla o poleo, en lugar de café o té que son poderosos excitantes. Además de las tradicionales, puedes recurrir a una amplia oferta de tisanas que encontrarás en los herbolarios con sabores tan exóticos como de amapola, romero, salvia, brezo, mejorana y muchas más.
Comer despacio y masticar bien no sólo permite apreciar mejor los alimentos y dar tiempo a que actúen los mecanismos de saciedad, sino que además, deglutir a gran velocidad provoca malas digestiones y acumulación de gases.
Estar a dieta es compatible con alternar con tus amigos. Sustituye los aperitivos de patatas fritas, frutos secos y demás fritos industriales por acompañamientos caídos como pepinillos, rabanitos y cebolletas en vinagre. Además de tener poco valor calórico añaden una porción extra de vitaminas.
Limitar el alcohol es imprescindible, además de sus perjuicios dietéticos no quita la sed y deshidrata. Sólo el vino y la cerveza, a pequeñas dosis, son una buena inversión para el organismo, ya que tiene efectos digestivos y diuréticos.